¡Ah! Para quien no se haya enterado, me he mudado de blog:
http://srpintado.wordpress.com/
miércoles, 20 de marzo de 2013
viernes, 1 de marzo de 2013
Un Día Gris: Making-of
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jueves, 14 de febrero de 2013
"Un Día Gris" (Las Dos en Punto)
Nunca había trabajado tanto en un vídeo de animación como en este videoclip.
Con él, inauguro un nuevo canal de YT, destinado a meter vídeos originales con más sustancia que en SerafitaFilms:
Próximamente el Making-Of.
Espero que os guste el vídeo y sigáis el canal.
Con él, inauguro un nuevo canal de YT, destinado a meter vídeos originales con más sustancia que en SerafitaFilms:
Próximamente el Making-Of.
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Fanzine OjoDePez 2.0
El OjoDePez (2.0) es un fanzine de cómics online en el que llevo colaborando desde hace año y pico. Últimamente, con esto de la literatura y el cine, no les dejo más que animaciones y tiras sencillitas (ya me vale), pero con ellos mi trazo mejoró bastante a base de tener la fecha de entrega en las narices.
Os dejo un índice con mis intervenciones principales.
Mis historietas favoritas son las del 24, 19, 18 y 17.
Os dejo un índice con mis intervenciones principales.
Mis historietas favoritas son las del 24, 19, 18 y 17.
#27 – especial “Anécdotas (reales)”
#25 - especial "Corbatas y pajaritas"
#24 – especial “Porno codificado”
#23 – especial “Otra vez más… vagancia”
#22 – especial “Tiras a Calor”
#21 – especial “La Clase”
#20 – especial “Dragon Ball”
#19 – especial “Niño Especial”
#18 – especial “Sherlock Holmes”
#17 – especial “Muertes ridículas”
#15 – especial “Viajes en el tiempo”
#14 – especial “Lucha Libre”
#13 – especial “Salvador Dalí”
#12 – especial “Vagancia redevuelve”
[mi debut]
Crítica a mi cuento "Copa de Sirope"
En el blog de Tony Jiménez, "La Cueva del Extraño":
http://cuevatonyjimenez.blogspot.com.es/2012/11/resenas-literarias-zombies-antologia-de.html
Repito lo que he dicho más arriba sobre los relatos demasiado cortos, no me suelen gustar, pero cuando se hacen bien, me encantan. En este caso, es cierto que el final se ve venir, pero eso no impide disfrutar una historia loca, sangrienta y desquiciante. Muy divertida, a la par que siniestra, y con mucho humor negro, que acaba como una fiesta gore de agárrate y no te menees. ¡Y en tres páginas! Mis felicitaciones al autor.
http://cuevatonyjimenez.blogspot.com.es/2012/11/resenas-literarias-zombies-antologia-de.html
Repito lo que he dicho más arriba sobre los relatos demasiado cortos, no me suelen gustar, pero cuando se hacen bien, me encantan. En este caso, es cierto que el final se ve venir, pero eso no impide disfrutar una historia loca, sangrienta y desquiciante. Muy divertida, a la par que siniestra, y con mucho humor negro, que acaba como una fiesta gore de agárrate y no te menees. ¡Y en tres páginas! Mis felicitaciones al autor.
domingo, 3 de febrero de 2013
Nuevo canal de YT: SrPintado
Nuevo canal:
Me he mudado a una nueva cuenta de YT. SrPintado es como estoy firmando últimamente en todos los sitios, como en mis cómics en el fanzine OjoDePez. Por otro lado, pasé bastantes semanas trabajando en un videoclip de animación, y me gustó tanto el resultado que me pareció un buen momento para hacer la transición. Que la avalancha de nuevos suscriptores que este encargo atraería aterrizase directamente en el nuevo canal:
http://www.youtube.com/watch?v=BjDcD9oGY6M
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viernes, 11 de enero de 2013
Agápitous en María Pandora
Agápitous está abierto a artistas de todo tipo.
https://www.facebook.com/groups/276433222478195/
https://www.facebook.com/groups/276433222478195/
Lista de reproducción con todos los vídeos de Agápitous:
viernes, 4 de enero de 2013
La Casa del Tiempo
La casa de mis amigos era espaciosa. Resistía el tiempo. Tenían una habitación iluminada, de corte oriental y puertas correderas. Me enseñaban cómo se las habían arreglado para editar un vídeo que se me había ocurrido, juntando el sonido de cierta película con el vídeo de una parodia en un programa de televisión. Sus padres nos iban trayendo comida. La que no nos comíamos la tiraban a la basura, así que hubo un trozo de carne empezada que rodeé con una servilleta y guardé en mi bolsa. Seguimos dándole vueltas a cómo mejorar el vídeo. Por ejemplo contratando a grandes actores de doblaje, para que la actuación fuera mejor que la del programa televisivo, y a la vez no se saliera de la boca del mal actor televisivo. Pensé que debía mostrarme eufórico con la idea, pero sólo sentía que a fin de cuentas era un vídeo del montón, no iba a ayudar a mejorar el mundo, ni iba a marcar un antes y un después; no merecía tanto trabajo. A todo esto, mientras tanto el padre había llamado a comer a la mesa. Mis colegas ya se habían ido. Yo aún tenía en la mano un trozo de carne, que con vergüenza rodeé con otra servilleta para guardarlo en mi bolsa. ¿Y si se pudría el primer trozo?
Aunque me hubieran invitado a la mesa, no tenía apetito. Jugué en el pasillo a un videojuego portátil de Sonic en el que al principio eras una especie de alma que buscaba el cuerpo del prota. Lo encontraba en una caverna que en sus tiempos fue submarina. Recordándolo en frío, era otra habitación de la casa, oscura y desordenada. En la gruta llena de calcetines encontrabas una canica plateada, Sonic. Con la opción Abrir, abrías el sarcófago, y de él salía una especie de calculadora que te decía la contraseña para resucitar al erizo, y ya podías jugar con él. Parecía un juego improvisado con la imaginación en el momento. Estaba distraído con esto cuando oí unos quejidos en el dormitorio detrás de mí. No les hacía caso, pero cuando tornaron en llantos, me tuve que levantar. Decían que yo era el asesino de su madre. Cierto era que después de salir de la habitación del fondo había encontrado un cadáver en la casa sentado en un poyete al doblar la esquina. Pero yo no tenía nada que ver, casi ni me acordaba, ni siquiera era el cuerpo de la madre. Entré en el comedor y le pedí al padre que callara al hijo pequeño; que no me molestaba que me trataran de asesino porque sabía que no lo era, pero que necesitaba jugar tranquilo. El tiempo pasaba muy rápido en aquella casa.
Hice caso a un consejo que me dio alguien, y que había olvidado: “Jamás salgas de la habitación del fondo”. Regresé a ella. De repente me hacía sentir seguro estar en su interior. Después de haber estado fuera, valoré aún más su imitación del estilo japonés de los años 50. Cerré tras de mí la puerta corredera principal, maciza. No tenía cerrojo. Mientras rodeaba la mesa baja en dirección al cuarto de baño, me pareció estar dentro del flashback de Ringu; me tranquilizaba estar en un lugar familiar, aunque hubiera sido extraido de una peli de terror. La puerta corredera del aseo era doble: primero una de madera y papel, luego una occidental de cristal esmerilado. Al abrir, distinguí por el cristal una figura humana sentada. Me encontré con otro cuerpo en sangre. La madre. Antes de poder pensar en sacarla de mi refugio o salir yo, despertó. Echó el cerrojo. Ahora que veía que estaba viva, apreciaba su belleza madura. Sacó una especie de diapasón formado por muchas articulaciones extensibles, como de bastón de ciego, pero destinada a convertirse en una larga vara metálica con la que me sujetaba contra la pared de la derecha.
—Yo soy tu amor —dijo—. Te voy a ayudar.
Y a través de la pared a mi izquierda, transparentándose desde dentro del aseo, veía que la habitación nipona era ahora una sala de exposiciones, y los turistas no podían penetrar la pared con su mirada para descubrir que nosotros estábamos allí.
Aunque me hubieran invitado a la mesa, no tenía apetito. Jugué en el pasillo a un videojuego portátil de Sonic en el que al principio eras una especie de alma que buscaba el cuerpo del prota. Lo encontraba en una caverna que en sus tiempos fue submarina. Recordándolo en frío, era otra habitación de la casa, oscura y desordenada. En la gruta llena de calcetines encontrabas una canica plateada, Sonic. Con la opción Abrir, abrías el sarcófago, y de él salía una especie de calculadora que te decía la contraseña para resucitar al erizo, y ya podías jugar con él. Parecía un juego improvisado con la imaginación en el momento. Estaba distraído con esto cuando oí unos quejidos en el dormitorio detrás de mí. No les hacía caso, pero cuando tornaron en llantos, me tuve que levantar. Decían que yo era el asesino de su madre. Cierto era que después de salir de la habitación del fondo había encontrado un cadáver en la casa sentado en un poyete al doblar la esquina. Pero yo no tenía nada que ver, casi ni me acordaba, ni siquiera era el cuerpo de la madre. Entré en el comedor y le pedí al padre que callara al hijo pequeño; que no me molestaba que me trataran de asesino porque sabía que no lo era, pero que necesitaba jugar tranquilo. El tiempo pasaba muy rápido en aquella casa.
Hice caso a un consejo que me dio alguien, y que había olvidado: “Jamás salgas de la habitación del fondo”. Regresé a ella. De repente me hacía sentir seguro estar en su interior. Después de haber estado fuera, valoré aún más su imitación del estilo japonés de los años 50. Cerré tras de mí la puerta corredera principal, maciza. No tenía cerrojo. Mientras rodeaba la mesa baja en dirección al cuarto de baño, me pareció estar dentro del flashback de Ringu; me tranquilizaba estar en un lugar familiar, aunque hubiera sido extraido de una peli de terror. La puerta corredera del aseo era doble: primero una de madera y papel, luego una occidental de cristal esmerilado. Al abrir, distinguí por el cristal una figura humana sentada. Me encontré con otro cuerpo en sangre. La madre. Antes de poder pensar en sacarla de mi refugio o salir yo, despertó. Echó el cerrojo. Ahora que veía que estaba viva, apreciaba su belleza madura. Sacó una especie de diapasón formado por muchas articulaciones extensibles, como de bastón de ciego, pero destinada a convertirse en una larga vara metálica con la que me sujetaba contra la pared de la derecha.
—Yo soy tu amor —dijo—. Te voy a ayudar.
Y a través de la pared a mi izquierda, transparentándose desde dentro del aseo, veía que la habitación nipona era ahora una sala de exposiciones, y los turistas no podían penetrar la pared con su mirada para descubrir que nosotros estábamos allí.
martes, 1 de enero de 2013
El Sexto Sentido (la primera, la española de 1929)
Resulta que la primera peli que vi en la Filmoteca de Madrid está online en la web de RTVE:
Y también "Un perro andaluz", de un tal Luis Buñuel. A saber quién es.
(Nemesio Sobrevila, 1929)
Y también "Un perro andaluz", de un tal Luis Buñuel. A saber quién es.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Umineko no NAku koro ni (Fandoblaje en español)
Umineko no naku koro ni
Lista de reproducción en YT:
Esta primera parte de la serie narra el misterio de una familia a lo Diez Negritos de Agatha Christie, que son japoneses pero todos se llaman María, Rosa, y tal. El primer nombre nipón que se oye es el del tío Hideyoshi, que es de Kansai y por eso es como el andaluz gracioso pero que luego se pone más serio que nadie. Una niña medio autista avisa de que falta el santuario shintoista que protegía la isla de los malos espíritus. ¿Quién está matando a la gente? ¿El mayordomo, el butler? ¡Pues el protagonista se llama Battler! Todos dicen que es por culpa de la Bruja Beatrice (referencia 1 a La Divina Comedia, de muchas), pero Battler dice que paparruchas, que las brujas no existen. Y en fin, muchas cosas más, muchas lecturas, y una banda sonora impresionante y llena de misterio y techno marchoso. El ending podría haberlo cantado yo, pero en Japón no me conocen.
La dirección contó a cargo de Noelia de Luis (Gini-Gini), y estos son algunos de los nombres de su estupendo reparto:
- Kinzo: Álvaro Polo
- Krauss: José F. Castellano
- Natsuhi: Cristina D. Ruiz
- Jessica: Noelia De Luis
- Eva: Marian Jerez
- Hideyoshi: Luisma Albarracín
- George: Jesús Mediavilla
- Rudolf: Gabriel Fernández-Gil
- Kyrie: María Cabrián
- Battler: Guillermo Zubizarreta
- Rosa: Laura Monedero
- María: Andrea Villaverde
- Nanjo: Néstor Moreno
- Genji: Joseba Cordón
- Shannon: Sara Esteban
- Kanon: Roberto Rodriguez
- Gouda: Luisma McFly
- Kumasawa: Aroa Gómez
Episodios:
Legend of the golden witch
I-I Opening
I-II First Move
I-III Dubious Move
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Audiorrelato "Batmánn y el iceberg" [MaCe]
Mi microrrelato "Batmánn y el iceberg", locutado por la ínclita María Cebrián (¿qué significa ínclita?)
.
Texto original:
http://victorpintado.blogspot.com.es/2012/08/batmann-y-el-iceberg-microrrelato.html
[Locución / Edición de Audio y Video / Diseño]
María Cebrián
http://www.youtube.com/user/MariaCebrianVLC
[Dibujo]
Kevin Nowlan y Howard Porter
http://kevinnowlan.blogspot.com.es/2010/08/superman-batman-commission-inks-over.html
[Un Mundo de Relatos © 2012]
http://unmundoderelatos.blogspot.com
http://www.facebook.com/UnMundoDeRelatos
.
Texto original:
http://victorpintado.blogspot.com.es/2012/08/batmann-y-el-iceberg-microrrelato.html
[Locución / Edición de Audio y Video / Diseño]
María Cebrián
http://www.youtube.com/user/MariaCebrianVLC
[Dibujo]
Kevin Nowlan y Howard Porter
http://kevinnowlan.blogspot.com.es/2010/08/superman-batman-commission-inks-over.html
[Un Mundo de Relatos © 2012]
http://unmundoderelatos.blogspot.com
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lunes, 19 de noviembre de 2012
Poema a Pilar Abad
La guerrera protectora
de la tierra donde mora
el hijo del faro
desenvaina la espada
y la hierba es cortada
a cada tajo.
¿Quedan monstruos?, no.
¿Y árboles? Tampo-
co. Pues cayeron.
Una calva alrededor
del jardín en donde to-
dos a salvo quedaron.
La vegeta va y se queja,
la guerrera hace la guerra
a los de fuera,
y a la hierba, que se deja,
y no come la ternera.
Nada queda.
de la tierra donde mora
el hijo del faro
desenvaina la espada
y la hierba es cortada
a cada tajo.
¿Quedan monstruos?, no.
¿Y árboles? Tampo-
co. Pues cayeron.
Una calva alrededor
del jardín en donde to-
dos a salvo quedaron.
La vegeta va y se queja,
la guerrera hace la guerra
a los de fuera,
y a la hierba, que se deja,
y no come la ternera.
Nada queda.
viernes, 16 de noviembre de 2012
El hombre que acariciaba a los gorditos
Un profesor del centro cultural no paraba de acariciarle los mofletes a un niño gordo; con fruición, como a un perro. Desde la otra punta del pasillo se veía que el chaval se sentía incómodo. Y el otro seguía, y venga, y dale. El pobre niño se excusó:
—Me tengo que ir porque mi madre...
—¡Pues corre! —le espoleó el profesor, con una sonrisa que de tan inconsciente era cruel.
El niño se lanzó a correr hasta la puerta a un metro y medio de distancia. Casi tropezándose con el aire. Sudando vergüenza indefensa.
Yo no le dije al profesor:
—¿Es que no se ha dado cuenta de que el niño estaba sintiéndose humillado? No vuelva a frotarle los mofletes así jamás, ¡jamás!
Si se lo hubiera dicho, encima el desagradable hubiera sido yo.
—Me tengo que ir porque mi madre...
—¡Pues corre! —le espoleó el profesor, con una sonrisa que de tan inconsciente era cruel.
El niño se lanzó a correr hasta la puerta a un metro y medio de distancia. Casi tropezándose con el aire. Sudando vergüenza indefensa.
Yo no le dije al profesor:
—¿Es que no se ha dado cuenta de que el niño estaba sintiéndose humillado? No vuelva a frotarle los mofletes así jamás, ¡jamás!
Si se lo hubiera dicho, encima el desagradable hubiera sido yo.
Reseña: “Pensamientos impuros” (Xurxo Borrazás)
Conocí el nombre de este autor durante una búsqueda de documentación para uno de mis cuentos. Necesitaba una lista de autores que coincidieran en las primeras tres letras del apellido con Borges. Entre otros anoté a Borrazás, sin pensar en que unos meses después encontraría una novedad suya.
Lo primero que me impactó es la cubierta. Una silueta femenina blanca sobre fondo verde rural. Pero lo primero que me impactó, de verdad, es que el original es en gallego. Qué exótico. Vergüenza me da haber leído cientos de novelas de lo anglosajón y no haber prestado atención a parte de la literatura patria, sólo por hablar distinto.
Se publicó en el 2002, pero esta traducción al castellano era del 2008 (y con un par de faltas de ortografía).
Empieza con una graciosa reflexión sobre termitas que vendrían desde el Más Allá para hacerle a Juan Ramón Jiménez el favor de hacer desaparecer sus imperfectas obras. Enseguida comienzan a meter baza los amigos y familiares del autor, o de su trasunto literario (pues todos nos “trasuntamos” pero pocos con éxito). Me sentía como con los libros de Hernán Casciari: esa habilidad para transformar lo cotidiano en una circunstancia mágica e irrepetible. Las (no tan “malas”) incursiones de Marta me recordaban a los escritos minimalistas de una colega. Como se dice en la ¿novela?, se le injerta un esqueje de peral al manzano y da peras, pero al árbol se le sigue llamando manzano.
Entre las breves piezas intercaladas hay que mencionar la del manuscrito hallado que habla de un maniquí utilizado como espantapájaros. ¡Claro, de aquí venía la ilustración de cubierta! No obstante, las historias de Xes o Pancho me calaron mucho más, debe ser por simpatía (“¿Por qué cojones tengo yo que contarle mi vida al primer sustituto con capacidad para citar nombres de fármacos y firmarlos de forma ilegible?”) o porque de verdad me pareció que le daban al narrador tantos dolores de cabeza como un antagonista.
A partir del segundo quinto del libro la estructura de intervenciones y reflexiones tiende a repetirse, sin que decaiga el interés. Al contrario, ¡los acabas queriendo como a amigos! Incluso quieres viajar a Galicia.
Gracias, Xurxiño. No sé si sonará mal, pero estoy deseando que se me olvide el libro para poder leerlo de nuevo.
Lo primero que me impactó es la cubierta. Una silueta femenina blanca sobre fondo verde rural. Pero lo primero que me impactó, de verdad, es que el original es en gallego. Qué exótico. Vergüenza me da haber leído cientos de novelas de lo anglosajón y no haber prestado atención a parte de la literatura patria, sólo por hablar distinto.
Se publicó en el 2002, pero esta traducción al castellano era del 2008 (y con un par de faltas de ortografía).
Empieza con una graciosa reflexión sobre termitas que vendrían desde el Más Allá para hacerle a Juan Ramón Jiménez el favor de hacer desaparecer sus imperfectas obras. Enseguida comienzan a meter baza los amigos y familiares del autor, o de su trasunto literario (pues todos nos “trasuntamos” pero pocos con éxito). Me sentía como con los libros de Hernán Casciari: esa habilidad para transformar lo cotidiano en una circunstancia mágica e irrepetible. Las (no tan “malas”) incursiones de Marta me recordaban a los escritos minimalistas de una colega. Como se dice en la ¿novela?, se le injerta un esqueje de peral al manzano y da peras, pero al árbol se le sigue llamando manzano.
Entre las breves piezas intercaladas hay que mencionar la del manuscrito hallado que habla de un maniquí utilizado como espantapájaros. ¡Claro, de aquí venía la ilustración de cubierta! No obstante, las historias de Xes o Pancho me calaron mucho más, debe ser por simpatía (“¿Por qué cojones tengo yo que contarle mi vida al primer sustituto con capacidad para citar nombres de fármacos y firmarlos de forma ilegible?”) o porque de verdad me pareció que le daban al narrador tantos dolores de cabeza como un antagonista.
A partir del segundo quinto del libro la estructura de intervenciones y reflexiones tiende a repetirse, sin que decaiga el interés. Al contrario, ¡los acabas queriendo como a amigos! Incluso quieres viajar a Galicia.
Gracias, Xurxiño. No sé si sonará mal, pero estoy deseando que se me olvide el libro para poder leerlo de nuevo.
jueves, 8 de noviembre de 2012
Lecturas en Villalba: 23N
Próximo viernes 23 en Villalba. Sólo ante el peligro. Yo contra el público... LEYENDO.
https://www.facebook.com/events/189093421215311/
https://www.facebook.com/events/189093421215311/
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Poema a Javier Fernández Jiménez (que cumple años hoy)
Un prolífico poeta
de cajón a reventar
decidió ir a publicar
al más próximo planeta.
Aprendió artes marcianas
y la métrica solar,
y en un Café Colonial
despertaba a la mañana.
Y con letras a su espalda
a los mil años llegó,
más de poco le sirvió
cuando vio aquella falda.
—¿Quién tú eres?, —preguntóla—,
¿cuál tu bello nombre es?
—Yo soy la madame Ciempiés,
y de siempre he estado sola.
—Arrebújate, morena,
que de esta no te escapas,
pues de todas las chulapas
tú eres la que está más buena.
De repente sus poemas
fueron todos asquerosos,
no llegaban a los posos
del café de la doncella.
Pero convirtiendo en musa,
"amusando" a la ciempiés,
escribió de tres en tres
versos nunca más basura.
de cajón a reventar
decidió ir a publicar
al más próximo planeta.
Aprendió artes marcianas
y la métrica solar,
y en un Café Colonial
despertaba a la mañana.
Y con letras a su espalda
a los mil años llegó,
más de poco le sirvió
cuando vio aquella falda.
—¿Quién tú eres?, —preguntóla—,
¿cuál tu bello nombre es?
—Yo soy la madame Ciempiés,
y de siempre he estado sola.
—Arrebújate, morena,
que de esta no te escapas,
pues de todas las chulapas
tú eres la que está más buena.
De repente sus poemas
fueron todos asquerosos,
no llegaban a los posos
del café de la doncella.
Pero convirtiendo en musa,
"amusando" a la ciempiés,
escribió de tres en tres
versos nunca más basura.
domingo, 28 de octubre de 2012
El Celestino (Sátira sobre Fernando de Rojas y los versos acrósticos)
El autor dedica esta breve pieza a todos aquellos que fueron obligados a leer La Celestina sin ganas.
Varias veces nos han
Importunado
Con versos
Tontos que
Obviamente
Representan
Por sus
Iniciales el
Nombre del autor,
Tímido,
Astuto, o
Directamente
Obtuso.
ARGUMENTO DEL PRIMER ACTO DE ESTA SÁTIRA
En la España del año 1499, Fernando de Rojas se reune con su editor.
FERNANDO DE ROJAS.— ¿Se acuerda de aquella obra que le pedí que publicara como anónima?
EDITOR.— ¿Cómo no? ¡La “Comedia de Calisto y Melibea” es de lo más grande que hayamos editado!
FERNANDO DE ROJAS.— Precisamente... Me preguntaba si a partir de la siguiente edición podría salir mi nombre como el autor oficial.
EDITOR.— Verá... Don Fernando. ¿Puedo llamarle Don Fernando? Si ahora saliera su nombre como autor del libro, podrían suceder muchas cosas, ¡ninguna buena! Por ejemplo, podrían pedirle una continuación; y los protagonistas están muertos.
FERNANDO DE ROJAS.— No es problema, los sobrinos secretos de los protas podrían irse de viaje a las Américas, y allí enfrentarse a una bruja india o algo. En cuatro tardes lo tengo escrito.
EDITOR.— Lo que yo digo, ninguna buena. También pueden pensar que usted es un aprovechado que renegó de su criatura, pero que en cuanto se hizo famosa bien que la reconoció. No daría buena imagen. Pero lo más grave podría ser que, alegando una errata en la cubierta, ¡me pidieran que les devuelva el dinero de la primera edición!
FERNANDO DE ROJAS.— ¡Jopetas! ¡Si yo sólo quiero que me dejen de decir marrano por la calle! ¡Prefiero... “genio literario de ascendencia judeoconversa”!
EDITOR.— Humm... Si quiere que se le relacione con esta obra, le propongo otra idea...
***
ARGUMENTO DEL ACTO SEGUNDO
Han pasado unos ocho años. Fernando de Rojas se hace el interesante con una tía buena a quien le enseña un ejemplar de las nuevas ediciones, que traen unos versos acrósticos.
FERNANDO DE ROJAS.— Presta atención, mi reina de Talavera. ¿Qué se lee aquí si mira sólo la inicial de cada verso?
TÍA BUENA.— ¡Oh, Don Fernando! ¿Fue usted quien escribió “La Celestina”?
FERNANDO DE ROJAS.— No me cambie el título, querida...
***
ARGUMENTO DEL ACTO TERCERO
Fernando de Rojas está metido en un caldero en el Infierno, rodeado de diablejos.
FERNANDO DE ROJAS.— ¿Por qué estoy aquí? ¿Acaso por judaizante?
DIABLEJO.— No, ¡por usar acrósticos!
FIN DE
«EL CELESTINO»
sábado, 27 de octubre de 2012
"Hola, soy un fantasma" (siendo ilustrador de algo)
Desde hace un par de semanas soy el ilustrador
de la novela por entregas
"Hola, soy un fantasma",
de Pedro Avilés.
Para ver las ilustraciones:
http://victorpintado.deviantart.com/gallery/40140061
Página en FB del proyecto:
https://www.facebook.com/HolaSoyUnFantasma
¡Para leer los capítulos, por supuesto!:
http://www.pedroaviles.com/?cat=15
La Educación Prohibida (Germán Doin, Argentina, 2012)
Estaba en 5º de EGB. Tocaba Tutoría. Es decir, leer callados y quietos como muertos mientras la profesora aprovechaba los tres cuartos de hora para corregir exámenes. Yo quise aprovecharlos para hacer un cómic utilizando fotos de una revista (TelePrograma). La profesora me dijo amenazante que dejase de hacer tonterías, abrió un armario y me sacó un libro: "Apareció en mi ventana", de Alfredo Gómez Cerdá.
—Éste ya lo he leído —le dije sin pretensiones, tan sólo afirmando un hecho.
—¿Ah, sí? —replicó chulesca— A ver, ¿de qué va? ¡Y no vale leer la contraportada!
Le conté el libro de pe a pa. Sin saber cómo reaccionar, volvió al armario a por otro libro. Que por supuesto no me dio tiempo a terminar y tampoco me lo podía llevar; pero era leer medio libro o ponerse contra la pared.
Es un ejemplo personal de por qué he agradecido ver el documental "La Educación Prohibida" en la iniciativa La Biblioteca Proyecta de Collado Villalba. Al final de la proyección (versión acortada) se hizo un debate.
TRAILER
Además de la alegoría de la caverna de Platón, el documental ilustra el cuento de un jardinero que ansiaba tanto ver crecer sus plantas que tiraba de sus tallos pensando que con eso las ayudaba a desarrollarse. Pero morían. El ser humano nace con pasión por aprender, no hay que añadir ni intervenir en nada más que en cuidar que esa pasión no decaiga. Los bosques mejor conservados son los vírgenes. Tomando estas mismas imágenes, yo añadiría otra alegoría más, de cosecha propia:
Desde siempre hay un incendio en el bosque. A los niños se les entrega un leño para que "puedan defenderse". Pero el leño es tan pesado (e inútil, pues las fieras han huído) que sólo puede ser arrojado... y alimenta el fuego.
Ese incendio sólo existe mientras se le siga alimentando con maderos. Dejar de dárselos a los niños no implica que queden indefensos, sino que en el futuro ya no exista ese fuego tan amenazador. Un interés creado, artificial, innecesario y molesto. Quizá en su día ese incendio sirvió para alejar las manadas de lobos, pero ¡ya no hay lobos! Los leños ya no nos sirven a nosotros, sino al fuego.
Una de esas personas que entienden las cosas al revés dijo que tanta libertad es perniciosa, y que si no se guía a los niños para que aprendan las cosas bien, "cualquier cosa puede pasar".
—Precisamente, ¡cualquier cosa puede pasar! —repliqué yo, para remarcar que la misma moneda tenía dos caras, que lo imprevisto que pudiera surgir sería, lo más probablemente, más positivo. Al menos mejor que la mecánica actual de fábrica de morcillas.
En fin, es cierto que como en toda película, el documental tiene momentos pastelosos, pero ante todo es inspirador. Aunque sólo fuera, por el modo en que fue financiado, gracias al apoyo colectivo de 704 coproductores.
Este documental se distribuye con licencia copyleft. Puedes verla por internet gratis, descargarla, proyectarla donde quieras... ¡Aquí mismo, ¿por qué no?!
—Éste ya lo he leído —le dije sin pretensiones, tan sólo afirmando un hecho.
—¿Ah, sí? —replicó chulesca— A ver, ¿de qué va? ¡Y no vale leer la contraportada!
Le conté el libro de pe a pa. Sin saber cómo reaccionar, volvió al armario a por otro libro. Que por supuesto no me dio tiempo a terminar y tampoco me lo podía llevar; pero era leer medio libro o ponerse contra la pared.
Es un ejemplo personal de por qué he agradecido ver el documental "La Educación Prohibida" en la iniciativa La Biblioteca Proyecta de Collado Villalba. Al final de la proyección (versión acortada) se hizo un debate.
TRAILER
Además de la alegoría de la caverna de Platón, el documental ilustra el cuento de un jardinero que ansiaba tanto ver crecer sus plantas que tiraba de sus tallos pensando que con eso las ayudaba a desarrollarse. Pero morían. El ser humano nace con pasión por aprender, no hay que añadir ni intervenir en nada más que en cuidar que esa pasión no decaiga. Los bosques mejor conservados son los vírgenes. Tomando estas mismas imágenes, yo añadiría otra alegoría más, de cosecha propia:
Desde siempre hay un incendio en el bosque. A los niños se les entrega un leño para que "puedan defenderse". Pero el leño es tan pesado (e inútil, pues las fieras han huído) que sólo puede ser arrojado... y alimenta el fuego.
Ese incendio sólo existe mientras se le siga alimentando con maderos. Dejar de dárselos a los niños no implica que queden indefensos, sino que en el futuro ya no exista ese fuego tan amenazador. Un interés creado, artificial, innecesario y molesto. Quizá en su día ese incendio sirvió para alejar las manadas de lobos, pero ¡ya no hay lobos! Los leños ya no nos sirven a nosotros, sino al fuego.
Una de esas personas que entienden las cosas al revés dijo que tanta libertad es perniciosa, y que si no se guía a los niños para que aprendan las cosas bien, "cualquier cosa puede pasar".
—Precisamente, ¡cualquier cosa puede pasar! —repliqué yo, para remarcar que la misma moneda tenía dos caras, que lo imprevisto que pudiera surgir sería, lo más probablemente, más positivo. Al menos mejor que la mecánica actual de fábrica de morcillas.
En fin, es cierto que como en toda película, el documental tiene momentos pastelosos, pero ante todo es inspirador. Aunque sólo fuera, por el modo en que fue financiado, gracias al apoyo colectivo de 704 coproductores.
WEB OFICIAL
Este documental se distribuye con licencia copyleft. Puedes verla por internet gratis, descargarla, proyectarla donde quieras... ¡Aquí mismo, ¿por qué no?!
viernes, 26 de octubre de 2012
Marco y el retardante dramático
Me dio por ver "Marco, de los Apeninos a los Andes". No sé hasta donde llegaré, pero nada más en el primer capítulo ya hay un recurso narrativo de los gordos.
Lo llamo el retardante dramático.
Marco está enfadado con el mundo porque no le dijeron que su madre se iba a la Argentina. No quiere mostrar emociones, se cierra. Está con su familia en el puerto y de fondo suenan unos músicos genoveses. Su madre le pide una sonrisa. Nada. Su cara permanece rígida. De hecho, su perfil casi no cambia de fotograma, se mueve todo menos él. Pasan varios segundos, Marco se queda solo, atrás. Zoom lento. La música enmudece, sólo se perciben ruidos portuarios. El mismo perfil durante varios segundos.
De repente (cambio de plano a frontal semipicado), alza la cabeza con los ojos acuosos; atraviesa el gentío, y llora mientras se despide de su mamá y se va cayendo en todos los socavones del puerto.
Sin esa emoción ¡tan contenida! previa al zarpar del barco, la escena hubiera resultado una más del montón, la típica escena sensiblera. Hubiera parecido la recreación en la película conmemorativa de 1999. Pero al contenerse, agarra al espectador y retiene sus emociones, las comprime, haciendo que quieran estallar. Al primer MAMÁAA, el trabajo está hecho.
Las próximas dos entradas serán sobre el capítulo 4: "Marco contra Chicho Terremoto" (al menos por la voz), y "Amedio y la niña moñosa que le mira y dos horas después se pone a llorar porque se da cuenta de que un mico le está agarrando la mano".
No, es broma... Sólo tarda dos segundos.
Lo llamo el retardante dramático.
Marco está enfadado con el mundo porque no le dijeron que su madre se iba a la Argentina. No quiere mostrar emociones, se cierra. Está con su familia en el puerto y de fondo suenan unos músicos genoveses. Su madre le pide una sonrisa. Nada. Su cara permanece rígida. De hecho, su perfil casi no cambia de fotograma, se mueve todo menos él. Pasan varios segundos, Marco se queda solo, atrás. Zoom lento. La música enmudece, sólo se perciben ruidos portuarios. El mismo perfil durante varios segundos.
De repente (cambio de plano a frontal semipicado), alza la cabeza con los ojos acuosos; atraviesa el gentío, y llora mientras se despide de su mamá y se va cayendo en todos los socavones del puerto.
Sin esa emoción ¡tan contenida! previa al zarpar del barco, la escena hubiera resultado una más del montón, la típica escena sensiblera. Hubiera parecido la recreación en la película conmemorativa de 1999. Pero al contenerse, agarra al espectador y retiene sus emociones, las comprime, haciendo que quieran estallar. Al primer MAMÁAA, el trabajo está hecho.
Las próximas dos entradas serán sobre el capítulo 4: "Marco contra Chicho Terremoto" (al menos por la voz), y "Amedio y la niña moñosa que le mira y dos horas después se pone a llorar porque se da cuenta de que un mico le está agarrando la mano".
No, es broma... Sólo tarda dos segundos.
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