Nunca había trabajado tanto en un vídeo de animación como en este videoclip.
Con él, inauguro un nuevo canal de YT, destinado a meter vídeos originales con más sustancia que en SerafitaFilms:
Próximamente el Making-Of.
Espero que os guste el vídeo y sigáis el canal.
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jueves, 14 de febrero de 2013
"Un Día Gris" (Las Dos en Punto)
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viernes, 11 de enero de 2013
Agápitous en María Pandora
Agápitous está abierto a artistas de todo tipo.
https://www.facebook.com/groups/276433222478195/
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Lista de reproducción con todos los vídeos de Agápitous:
viernes, 16 de noviembre de 2012
Reseña: “Pensamientos impuros” (Xurxo Borrazás)
Conocí el nombre de este autor durante una búsqueda de documentación para uno de mis cuentos. Necesitaba una lista de autores que coincidieran en las primeras tres letras del apellido con Borges. Entre otros anoté a Borrazás, sin pensar en que unos meses después encontraría una novedad suya.
Lo primero que me impactó es la cubierta. Una silueta femenina blanca sobre fondo verde rural. Pero lo primero que me impactó, de verdad, es que el original es en gallego. Qué exótico. Vergüenza me da haber leído cientos de novelas de lo anglosajón y no haber prestado atención a parte de la literatura patria, sólo por hablar distinto.
Se publicó en el 2002, pero esta traducción al castellano era del 2008 (y con un par de faltas de ortografía).
Empieza con una graciosa reflexión sobre termitas que vendrían desde el Más Allá para hacerle a Juan Ramón Jiménez el favor de hacer desaparecer sus imperfectas obras. Enseguida comienzan a meter baza los amigos y familiares del autor, o de su trasunto literario (pues todos nos “trasuntamos” pero pocos con éxito). Me sentía como con los libros de Hernán Casciari: esa habilidad para transformar lo cotidiano en una circunstancia mágica e irrepetible. Las (no tan “malas”) incursiones de Marta me recordaban a los escritos minimalistas de una colega. Como se dice en la ¿novela?, se le injerta un esqueje de peral al manzano y da peras, pero al árbol se le sigue llamando manzano.
Entre las breves piezas intercaladas hay que mencionar la del manuscrito hallado que habla de un maniquí utilizado como espantapájaros. ¡Claro, de aquí venía la ilustración de cubierta! No obstante, las historias de Xes o Pancho me calaron mucho más, debe ser por simpatía (“¿Por qué cojones tengo yo que contarle mi vida al primer sustituto con capacidad para citar nombres de fármacos y firmarlos de forma ilegible?”) o porque de verdad me pareció que le daban al narrador tantos dolores de cabeza como un antagonista.
A partir del segundo quinto del libro la estructura de intervenciones y reflexiones tiende a repetirse, sin que decaiga el interés. Al contrario, ¡los acabas queriendo como a amigos! Incluso quieres viajar a Galicia.
Gracias, Xurxiño. No sé si sonará mal, pero estoy deseando que se me olvide el libro para poder leerlo de nuevo.
Lo primero que me impactó es la cubierta. Una silueta femenina blanca sobre fondo verde rural. Pero lo primero que me impactó, de verdad, es que el original es en gallego. Qué exótico. Vergüenza me da haber leído cientos de novelas de lo anglosajón y no haber prestado atención a parte de la literatura patria, sólo por hablar distinto.
Se publicó en el 2002, pero esta traducción al castellano era del 2008 (y con un par de faltas de ortografía).
Empieza con una graciosa reflexión sobre termitas que vendrían desde el Más Allá para hacerle a Juan Ramón Jiménez el favor de hacer desaparecer sus imperfectas obras. Enseguida comienzan a meter baza los amigos y familiares del autor, o de su trasunto literario (pues todos nos “trasuntamos” pero pocos con éxito). Me sentía como con los libros de Hernán Casciari: esa habilidad para transformar lo cotidiano en una circunstancia mágica e irrepetible. Las (no tan “malas”) incursiones de Marta me recordaban a los escritos minimalistas de una colega. Como se dice en la ¿novela?, se le injerta un esqueje de peral al manzano y da peras, pero al árbol se le sigue llamando manzano.
Entre las breves piezas intercaladas hay que mencionar la del manuscrito hallado que habla de un maniquí utilizado como espantapájaros. ¡Claro, de aquí venía la ilustración de cubierta! No obstante, las historias de Xes o Pancho me calaron mucho más, debe ser por simpatía (“¿Por qué cojones tengo yo que contarle mi vida al primer sustituto con capacidad para citar nombres de fármacos y firmarlos de forma ilegible?”) o porque de verdad me pareció que le daban al narrador tantos dolores de cabeza como un antagonista.
A partir del segundo quinto del libro la estructura de intervenciones y reflexiones tiende a repetirse, sin que decaiga el interés. Al contrario, ¡los acabas queriendo como a amigos! Incluso quieres viajar a Galicia.
Gracias, Xurxiño. No sé si sonará mal, pero estoy deseando que se me olvide el libro para poder leerlo de nuevo.
domingo, 28 de octubre de 2012
El Celestino (Sátira sobre Fernando de Rojas y los versos acrósticos)
El autor dedica esta breve pieza a todos aquellos que fueron obligados a leer La Celestina sin ganas.
Varias veces nos han
Importunado
Con versos
Tontos que
Obviamente
Representan
Por sus
Iniciales el
Nombre del autor,
Tímido,
Astuto, o
Directamente
Obtuso.
ARGUMENTO DEL PRIMER ACTO DE ESTA SÁTIRA
En la España del año 1499, Fernando de Rojas se reune con su editor.
FERNANDO DE ROJAS.— ¿Se acuerda de aquella obra que le pedí que publicara como anónima?
EDITOR.— ¿Cómo no? ¡La “Comedia de Calisto y Melibea” es de lo más grande que hayamos editado!
FERNANDO DE ROJAS.— Precisamente... Me preguntaba si a partir de la siguiente edición podría salir mi nombre como el autor oficial.
EDITOR.— Verá... Don Fernando. ¿Puedo llamarle Don Fernando? Si ahora saliera su nombre como autor del libro, podrían suceder muchas cosas, ¡ninguna buena! Por ejemplo, podrían pedirle una continuación; y los protagonistas están muertos.
FERNANDO DE ROJAS.— No es problema, los sobrinos secretos de los protas podrían irse de viaje a las Américas, y allí enfrentarse a una bruja india o algo. En cuatro tardes lo tengo escrito.
EDITOR.— Lo que yo digo, ninguna buena. También pueden pensar que usted es un aprovechado que renegó de su criatura, pero que en cuanto se hizo famosa bien que la reconoció. No daría buena imagen. Pero lo más grave podría ser que, alegando una errata en la cubierta, ¡me pidieran que les devuelva el dinero de la primera edición!
FERNANDO DE ROJAS.— ¡Jopetas! ¡Si yo sólo quiero que me dejen de decir marrano por la calle! ¡Prefiero... “genio literario de ascendencia judeoconversa”!
EDITOR.— Humm... Si quiere que se le relacione con esta obra, le propongo otra idea...
***
ARGUMENTO DEL ACTO SEGUNDO
Han pasado unos ocho años. Fernando de Rojas se hace el interesante con una tía buena a quien le enseña un ejemplar de las nuevas ediciones, que traen unos versos acrósticos.
FERNANDO DE ROJAS.— Presta atención, mi reina de Talavera. ¿Qué se lee aquí si mira sólo la inicial de cada verso?
TÍA BUENA.— ¡Oh, Don Fernando! ¿Fue usted quien escribió “La Celestina”?
FERNANDO DE ROJAS.— No me cambie el título, querida...
***
ARGUMENTO DEL ACTO TERCERO
Fernando de Rojas está metido en un caldero en el Infierno, rodeado de diablejos.
FERNANDO DE ROJAS.— ¿Por qué estoy aquí? ¿Acaso por judaizante?
DIABLEJO.— No, ¡por usar acrósticos!
FIN DE
«EL CELESTINO»
sábado, 27 de octubre de 2012
"Hola, soy un fantasma" (siendo ilustrador de algo)
Desde hace un par de semanas soy el ilustrador
de la novela por entregas
"Hola, soy un fantasma",
de Pedro Avilés.
Para ver las ilustraciones:
http://victorpintado.deviantart.com/gallery/40140061
Página en FB del proyecto:
https://www.facebook.com/HolaSoyUnFantasma
¡Para leer los capítulos, por supuesto!:
http://www.pedroaviles.com/?cat=15
viernes, 26 de octubre de 2012
Marco y el retardante dramático
Me dio por ver "Marco, de los Apeninos a los Andes". No sé hasta donde llegaré, pero nada más en el primer capítulo ya hay un recurso narrativo de los gordos.
Lo llamo el retardante dramático.
Marco está enfadado con el mundo porque no le dijeron que su madre se iba a la Argentina. No quiere mostrar emociones, se cierra. Está con su familia en el puerto y de fondo suenan unos músicos genoveses. Su madre le pide una sonrisa. Nada. Su cara permanece rígida. De hecho, su perfil casi no cambia de fotograma, se mueve todo menos él. Pasan varios segundos, Marco se queda solo, atrás. Zoom lento. La música enmudece, sólo se perciben ruidos portuarios. El mismo perfil durante varios segundos.
De repente (cambio de plano a frontal semipicado), alza la cabeza con los ojos acuosos; atraviesa el gentío, y llora mientras se despide de su mamá y se va cayendo en todos los socavones del puerto.
Sin esa emoción ¡tan contenida! previa al zarpar del barco, la escena hubiera resultado una más del montón, la típica escena sensiblera. Hubiera parecido la recreación en la película conmemorativa de 1999. Pero al contenerse, agarra al espectador y retiene sus emociones, las comprime, haciendo que quieran estallar. Al primer MAMÁAA, el trabajo está hecho.
Las próximas dos entradas serán sobre el capítulo 4: "Marco contra Chicho Terremoto" (al menos por la voz), y "Amedio y la niña moñosa que le mira y dos horas después se pone a llorar porque se da cuenta de que un mico le está agarrando la mano".
No, es broma... Sólo tarda dos segundos.
Lo llamo el retardante dramático.
Marco está enfadado con el mundo porque no le dijeron que su madre se iba a la Argentina. No quiere mostrar emociones, se cierra. Está con su familia en el puerto y de fondo suenan unos músicos genoveses. Su madre le pide una sonrisa. Nada. Su cara permanece rígida. De hecho, su perfil casi no cambia de fotograma, se mueve todo menos él. Pasan varios segundos, Marco se queda solo, atrás. Zoom lento. La música enmudece, sólo se perciben ruidos portuarios. El mismo perfil durante varios segundos.
De repente (cambio de plano a frontal semipicado), alza la cabeza con los ojos acuosos; atraviesa el gentío, y llora mientras se despide de su mamá y se va cayendo en todos los socavones del puerto.
Sin esa emoción ¡tan contenida! previa al zarpar del barco, la escena hubiera resultado una más del montón, la típica escena sensiblera. Hubiera parecido la recreación en la película conmemorativa de 1999. Pero al contenerse, agarra al espectador y retiene sus emociones, las comprime, haciendo que quieran estallar. Al primer MAMÁAA, el trabajo está hecho.
Las próximas dos entradas serán sobre el capítulo 4: "Marco contra Chicho Terremoto" (al menos por la voz), y "Amedio y la niña moñosa que le mira y dos horas después se pone a llorar porque se da cuenta de que un mico le está agarrando la mano".
No, es broma... Sólo tarda dos segundos.
viernes, 5 de octubre de 2012
Castillos en el Aire #150
Castillos en el Aire. El programa de libros y escritores de Radio 21.
La semana pasada me avisó el presentador, Javi, que Josué iba a estar en el primer programa de la quinta temporada, Vicente también... ¡y venga, yo también, ¿por qué no?!
Fue gracioso porque, teniendo en cuenta que por causas personales, el próximo medio año tienen que dejar de hacer el programa en directo, debíamos hablar el lunes 1 como si ya fuera el jueves 4, lo que nos hacía incurrir en paradojas temporales.
Josué Ramos habló de sus dos novelas: "La última conspiración", y "Ecos de voces lejanas" (así como del género que más le representa, el steampunk).
Vicente Ponce López adelantó detalles sobre la continuación de "Kalafirám". Interpreté un fragmento suyo y me emocioné tanto que di un rodillazo a la pata de la mesa justo cuando una espada era desenvainada.
Solté una sinópsis y poco más (quien se lo baje sólo por mí, que se lo piense), pero lo disfruté. Y se nos echó el tiempo encima, por lo que olvidé mencionar mis cuentos publicados, y la obra de teatro para junio. Ya iré ex-profeso, en este momento estoy en una época de aislamiento creativo.
Descarga en mp3:
http://www.ivoox.com/castillos-aire-150-1-de-audios-mp3_rf_1472333_1.html
Post original del programa:
http://castillosenelaire21.blogspot.com.es/2012/10/castillos-en-el-aire-150-en-el-que-como.html
![]() |
| Así lo vi desde mi imaginación. |
Ya debo haber estado en sus estudios (primero en el de Pelayos y ahora en el de Navas del Rey) unas... ¿5 veces? ¡Sin publicar un solo libro, ahí, porque sí! Bueno, ahora sí tengo un par de libros (de los relatos publicados), pero la primera vez que estuve con ellos era en plan "yooooo primero voy a la radio, y luego ya publicaré, si eso, ya".
Les conocí por la radionovela "Malditos" que iniciaron gracias a Vicente Ponce López, que hizo el primer acto. Me uní a la lista de turnos de autores, así como también hizo Josué Ramos.La semana pasada me avisó el presentador, Javi, que Josué iba a estar en el primer programa de la quinta temporada, Vicente también... ¡y venga, yo también, ¿por qué no?!
Fue gracioso porque, teniendo en cuenta que por causas personales, el próximo medio año tienen que dejar de hacer el programa en directo, debíamos hablar el lunes 1 como si ya fuera el jueves 4, lo que nos hacía incurrir en paradojas temporales.
Josué Ramos habló de sus dos novelas: "La última conspiración", y "Ecos de voces lejanas" (así como del género que más le representa, el steampunk).
Vicente Ponce López adelantó detalles sobre la continuación de "Kalafirám". Interpreté un fragmento suyo y me emocioné tanto que di un rodillazo a la pata de la mesa justo cuando una espada era desenvainada.
Solté una sinópsis y poco más (quien se lo baje sólo por mí, que se lo piense), pero lo disfruté. Y se nos echó el tiempo encima, por lo que olvidé mencionar mis cuentos publicados, y la obra de teatro para junio. Ya iré ex-profeso, en este momento estoy en una época de aislamiento creativo.
Descarga en mp3:
http://www.ivoox.com/castillos-aire-150-1-de-audios-mp3_rf_1472333_1.html
Post original del programa:
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martes, 18 de septiembre de 2012
jueves, 12 de julio de 2012
Nuevo cuento seleccionado
De nuevo tengo un cuento seleccionado (no me lo creía) para publicación:
http://books.tyrannosaurus.es/index.php/blog/31-seleccionados-antologia-epic
"Cochambri y los dragones"
Saldrá próximamente en la Antología EPIC de Tyrannosaurus Books, llena de relatos de fantasía épica. Y también el mío. Que salen dragones y eso.http://books.tyrannosaurus.es/index.php/blog/31-seleccionados-antologia-epic
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domingo, 10 de junio de 2012
I Maratón de Microrrelatos de Navacerrada
Antes de entrar al centro cultural, tomé un café solo que me mantuvo toda la mañana graciosillo y con media taquicardia. En la inscripción me sentí como Son Goku en el Gran Torneo de las Artes Marciales. No en vano era la primera vez que participaba en una maratón de microrrelatos. Sin embargo, aun contando con los mayores pizarrones, no hubiera servido de mucho hacer unos diagramas con la evolución de los fases. Cada uno se enfrentaba en solitario contra todos los demás, ante los seis ojos del jurado. De haber esquema, consistiría en una fila de treinta participantes unidos a la misma línea horizontal; otros quince unidos encima; cinco más, y un palito en la cima. Casi una tarta de primera comunión.
Todo transcurrió en la sala de exposiciones, alargada y luminosa, con paredes blancas y grandes ventanales. Tenía miedo de pasar calor, pero por suerte a esas horas el sol lucía al lado contrario del edificio. Quizá por eso lo hicieron por la mañana en vez de como en los últimos años. Nos sentamos en mesas con cuatro sillas y cuatro botellitas de agua en cada una. Me puse en la del fondo con la pared a mi derecha, para que no me distrajera nada detrás. Dieron unas cartulinas negras para acomodar los folios al escribir, pues la textura de las mesas, aunque firme, era rugosa. Luego repartieron dos hojas: una de plantilla con ciento cincuenta casillas para llevar fácil la cuenta de palabras; la otra lisa, sólo con el encabezado del concurso y un recuadro para poner tu número asignado de participante. Yo fui el 21.
- Primera Ronda -
Nos dieron un pie de comienzo, que decía “Soy un poeta sin versos”. ¿No había una frase más cursi? Durante los quince minutos que nos dieron para escribirlo en sucio y los otros cinco para pasarlo a limpio, tuve que darme prisa y arreglar la cosa como pude:
Soy un poeta sin versos. Un camello sin joroba. Un calvo con pelo. En lo que intento, fracaso. En lo que ignoro me alaban. Por eso paso las tardes vigilando la caja de ahorros desde el parque, concentrándome en no atracarlo, confiando en que los guardias de seguridad se tropezarán con un bordillo y una saca de dinero caerá en mis manos. Pero cuando sucedió, eché a correr para quedármela. ¡Tonto! Tenía que haber huído haciendo el pino hacia atrás, la cárcel está llena de corredores de cien metros lisos.
Soy un armario sin alcanfor. Un café de achicoria. Un millonario dentro de cuarenta y cinco años. El más rico del cementerio.
Tuvimos media hora mientras el jurado de tres personas decidía qué quince participantes se quedaban. Así que cogí un par de bollos del desayuno que prepararon. Había de todo: café, té, pastitas; era una tea party para brujas.
Anduve en la salida hablando con conocidos de talleres. Enseñé mi ejemplar de “Zombies! Volumen 2”, algunos lo leyeron en un ratito y triunfó.
Nos avisaron para la lista y regalaron camisetas de la Campaña de Animación a la Lectura María Moliner, con el icono de un libro con forma de regadera. La típica camiseta por la que te pegan en el cole. Al menos es blanca, debe ser fresquita para el verano.
Nos sentamos en nuestros sitios de nuevo, pero la presentadora dijo que mejor volviéramos todos a la entrada. De ese modo, era menos violento para quien no continuara. Tenía la especie de presentimiento de que yo iba a proseguir, pero igualmente recogí todas mis cosas por si no volvía. Seguro que no me las llevaba, no pasaba a la siguiente fase. Dijeron quince números, entre ellos el 21. Una señora con la que supongo había compartido mesa dijo mientras yo volvía decidido a mi sitio: “Anda mira, ¡ha pasado ese chaval!” También lo logró una colega de Villalba, pero la otra con la que subí a Navacerrada no. ¡Maldito pie de entrada! Fundió su cerebro... ¡Yo te vengaré!
- Segunda Ronda -
Ahora tocaba como premisa la oración final. Y sí, había una frase más cursi que la primera: “El tiempo es una lluvia paciente”. Las frases que no me dio tiempo a pasar a limpio las encorcheto:
Recoge las maletas. Desaparece. No prepares el vestido con el que saldrás por el pórtico. Que tu peinado sea invisible. Te estaré esperando sentado en el pedestal de nuestra estatua. Cuando yo tampoco te vea, no lloraré. Volveré al día siguiente.
Miraré las canas de tu marido. Por tu sonrisa discreta sabré si ha logrado cambiar. Y cuando diga sus últimas palabras frente a sus mejores amigos, podré darte las primeras palabras de mi corazón. Aunque no recojas las maletas, aunque tu peinado sea reconocible desde lejos. Me confundirán con nuestra estatua, y el sol no me verá. Quizá tú no desaparezcas, [pero ¿cómo levantarme cada mañana si no estarás conmigo al acostarme?] y las grietas y los pedazos del acero formarán el monumento a nuestra paciencia. [Las lágrimas harán crecer un jardín en el que poder caminar descalzos]. El tiempo es una lluvia paciente.
Realmente fue demasiado poco tiempo para hacer un cuento bien. Tuvieron que recoger mi hoja la última, ya metiendo prisa y obligándome a suprimir esa frase del final con la que evitaba la repetición de paciencia. Confío en que el año que viene den cinco minutos más para pulir. Tenía que haber pedido en voz alta que nos pusieran una premisa sin ínfulas de grandeza; y si la rigidez lo impedía, romper mi plantilla y retirarme en ese punto. Pero ya sabes: “¿Y si llego a la final?” El premio mínimo es un lote de libros, y el máximo doscientos euros.
Un coro amenizó la espera del siguiente veredicto del jurado. A la tercera canción sentí necesidad de sal, y me fui a la terraza del bar con los colegas que esperaban fuera. Como el camarero vio que comía pipas de mi bolsillo y no pedía nada, me dijo que él se quedó calvo de tanto comer pipas.
- Ronda Final -
La presentadora enumeró los participantes que accedían a la última fase:
—El veinti... —¿veintiuno? ¿sería posible?— ...cuatro.
—¡Uyyyyyyy!
—El tal, el cual... El veinti... —¿uno? ¿uno? ¡Di uno!— ...nueve.
Total, que me quedé en la “semifinal”. Pero cumplí el objetivo que deseaba de pasar al menos a la segunda ronda.
Volví a nuestra mesa del bar y nos criticamos los textos mutuamente entre amigos. De los cinco relatos finalistas, mi favorito fue el segundo. El año que viene quiero quedar segundo, porque muchas veces los jurados no se atreven a darle el oro a otro cuento que no sea el de la moralina más “happy” (por decir algo suave). De hecho, el ganador había coincidido en el descanso con la colega de mi pueblo y le había dicho que no le terminaba de convencer su propio cuento. Siempre podemos decir que el fallo del fallo fue poner esas palabras clave: “luz”, “cenizas”... ¡Deprimentes para la imaginación! Con lo estimulante que habría sido incluir “travesti”, “morcilla”...
sábado, 19 de mayo de 2012
Relatos publicados o premiados
2012 (en curso)
Zombies! Antología de relatos de muertos vivientes, Vol. 2 [Tyrannosaurus Books]:
- Copa de Sirope
Mil Palabras: El Escritor [Ediciones JavIsa23]:
- No firme
2011
Montañas de Palabras: 100 programas de Castillos en el Aire [Ed. JF 2005]
- ¡Son zombies, son zombies!
- Una muerte de ventaja
- Otoño
- ¿Sabías que...? El Puénbol
- El Chico Relampagueante [microrrelato ganador]
- Castillo en mentes
- Oradora
- Radio Sepelio [radioteatro]
- Malditos: Acto XI [radioteatro]
2010
Revista Alfa Eridiani, 3ª Época, nº 13:
- Todos los planetas se llaman Tierra
Primer Premio II Concurso de Narración 'Nuestros queridos canteros', de Alpedrete:
- El cantero olvidado
2006/07
Revista Crónicas de la Forja (Forjadores.net):- El Agua de Bacálape
- La Cámara del Gorgón
- Saltando a la Comba
- Sangre de Rémora
lunes, 14 de mayo de 2012
LIBRO - Zombies! Antología de relatos de muertos vivientes vol.2
Y al poco de tener cuento publicado en "Mil Palabras: El Escritor", me llega la noticia de que el relato que envié a la convocatoria sobre zombies de Tyrannosaurus Books ¡ha entrado en la antología!
Puedes conseguir el ebook aquí por sólo 3 euros:
http://tyrannosaurus.es/books/index.php/component/hikashop/product/27-zombies-antologia-de-relatos-de-muertos-vivientes-vol2-ebook

También hice un vídeo cuando llegó mi ejemplar:
http://victorpintado.blogspot.com/2012/06/video-zombies-vol-2.html
El cuento se titula
"Copa de Sirope".
"Copa de Sirope".
Puedes conseguir el ebook aquí por sólo 3 euros:
http://tyrannosaurus.es/books/index.php/component/hikashop/product/27-zombies-antologia-de-relatos-de-muertos-vivientes-vol2-ebook

También hice un vídeo cuando llegó mi ejemplar:
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LIBRO - "Mil Palabras: El Escritor"
El grupo de FB "Cómo triunfar en la literatura sin morir en el intento" organizó junto a Ediciones JavIsa23, el Premio Internacional de Relatos "MIL PALABRAS" 2011, con el tema EL ESCRITOR.
Como viene siendo costumbre todavía, no llegué a finalista, pero la antología publicada incluye uno de mis relatos:
"No firme."
Más información:
http://concurso1000palabras.blogspot.com.es/
Y aquí puedes conseguir el libro:
http://www.edicionesjavisa23.com/reservas-del-premio-mil-palabras-el-escritor.html
Ilustración de cubierta por Marcos DK:
Como viene siendo costumbre todavía, no llegué a finalista, pero la antología publicada incluye uno de mis relatos:
"No firme."
Más información:
http://concurso1000palabras.blogspot.com.es/
Y aquí puedes conseguir el libro:
http://www.edicionesjavisa23.com/reservas-del-premio-mil-palabras-el-escritor.html
Ilustración de cubierta por Marcos DK:
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martes, 1 de mayo de 2012
El rincón de la barra
Como el sol me da sueño, he acabado escribiendo de noche. Lo lógico hubiera sido escribir sobre la mesa de mi dormitorio, en vez de llenarla de discos y de camisetas planchadas. Pero debido a neurosis hereditarias, mi casa está específicamente diseñada para distraer. Lo más parecido que he podido encontrar a un Rincón, a una Cueva del Escritor, ya no existe como tal.
A mediados del 2010, unos amigos me hicieron entrar más allá del umbral de cierto bar de copas. Se accedía por unas escaleras que doblaban hacia abajo. Era como Cheers pero con música de los Doors. Era Choors. Las puertas de los aseos, en vez de llevar unos letreritos de caballero y señora, tenían pegados un cilindro largo y una tuerca de gran diámetro. Acabaron añadiendo letreros menos metafóricos porque los borrachos no estaban para sutilezas, pero fue uno de los detalles que me enamoró. Si hubiera sido un bar más, al terminar el mundial del Waka Waka no me hubieran vuelto a ver. Pero además las dueñas eran la simpatía y la inteligencia del pueblo, y un acuerdo común permitió que pudiera pasar allí unas horitas cada noche, con un cuenco de frutos secos y mi capuccino, a cambio de unos recados.
En el rincón más profundo de la barra, bajo una bombilla de tungsteno que amenazaba con dejarme ciego a largo plazo, me pude permitir un hábito creativo. Más tarde me dejaron una mesita aparte para poder liberar la barra los viernes y sábados: en comparación con los días entre semana, aquello era un subanestrujenbajen. Un sábado, en pleno concierto, me levanté de la mesita hacia el baño. Como siempre, me maravillé ante los símbolos metálicos de las puertas. Al regresar, un grupo de fiesteros disfrazados del final de la Segunda Guerra Mundial habían dejado sus chaquetones yeyé encima de mis hojas. No me enfadé, porque ¿qué hacía un veinteañero escribiendo en un bar de copas en vez de contrayendo comas etílicos? O quizá no me lo tomara a mal porque estaba concentrado y lo que no fueran mis esquemas pasaba a ser estática. También muchas veces me preguntaban si estaba copiando lo que decían. ¡Por favor! ¡Qué mala fe! ¡Si transcribiera tus conversaciones ni lo sospecharías!
En fin, tras varios meses siendo medio Murakami, se me acabó el chollo. Las dueñas traspasaron el negocio a otra persona, que tenía dos caras. Nunca supe si la auténtica era la que mostraba una sonrisa a todos, o la que me enseñó los dientes en un encuentro sin amigos delante. No volví a esa Cueva. Desde entonces, he traído a este mundo creaciones que me agradan más que las de aquella época, pero a costa de llevar dos años sin conseguir un hábito regular.
—¿Y por qué no escribes aquí en la biblioteca?
—¡Sshhhhh!
A mediados del 2010, unos amigos me hicieron entrar más allá del umbral de cierto bar de copas. Se accedía por unas escaleras que doblaban hacia abajo. Era como Cheers pero con música de los Doors. Era Choors. Las puertas de los aseos, en vez de llevar unos letreritos de caballero y señora, tenían pegados un cilindro largo y una tuerca de gran diámetro. Acabaron añadiendo letreros menos metafóricos porque los borrachos no estaban para sutilezas, pero fue uno de los detalles que me enamoró. Si hubiera sido un bar más, al terminar el mundial del Waka Waka no me hubieran vuelto a ver. Pero además las dueñas eran la simpatía y la inteligencia del pueblo, y un acuerdo común permitió que pudiera pasar allí unas horitas cada noche, con un cuenco de frutos secos y mi capuccino, a cambio de unos recados.
En el rincón más profundo de la barra, bajo una bombilla de tungsteno que amenazaba con dejarme ciego a largo plazo, me pude permitir un hábito creativo. Más tarde me dejaron una mesita aparte para poder liberar la barra los viernes y sábados: en comparación con los días entre semana, aquello era un subanestrujenbajen. Un sábado, en pleno concierto, me levanté de la mesita hacia el baño. Como siempre, me maravillé ante los símbolos metálicos de las puertas. Al regresar, un grupo de fiesteros disfrazados del final de la Segunda Guerra Mundial habían dejado sus chaquetones yeyé encima de mis hojas. No me enfadé, porque ¿qué hacía un veinteañero escribiendo en un bar de copas en vez de contrayendo comas etílicos? O quizá no me lo tomara a mal porque estaba concentrado y lo que no fueran mis esquemas pasaba a ser estática. También muchas veces me preguntaban si estaba copiando lo que decían. ¡Por favor! ¡Qué mala fe! ¡Si transcribiera tus conversaciones ni lo sospecharías!
En fin, tras varios meses siendo medio Murakami, se me acabó el chollo. Las dueñas traspasaron el negocio a otra persona, que tenía dos caras. Nunca supe si la auténtica era la que mostraba una sonrisa a todos, o la que me enseñó los dientes en un encuentro sin amigos delante. No volví a esa Cueva. Desde entonces, he traído a este mundo creaciones que me agradan más que las de aquella época, pero a costa de llevar dos años sin conseguir un hábito regular.
—¿Y por qué no escribes aquí en la biblioteca?
—¡Sshhhhh!
lunes, 5 de marzo de 2012
Cita / Quote
"Una obra debe sostenerse por sí sola, ya que cuando el autor muera no quedará nadie para defenderla."
(Antes de mí, ¿quién lo dijo?)
martes, 28 de febrero de 2012
Microrrelato: Móstoles, la ciudad que siempre duerme
Erase una vez un gran hospital que decidió inaugurar su sección de Maternidad invitando a varias hadas. Estas hadas eran muy generosas y obsequiaron con sus dones a todos los niños que allí nacieran durante un mes. Sin embargo, enfurecida porque no fue invitada, otra hada rencorosa maldijo a todos esos niños. Proclamó que de mayores se harían un pequeño corte en un dedo y morirían. Por fortuna, una de las hadas buenas era una tardona y aún no había entregado su don, por lo que atenuó el maleficio: no morirían, pero caerían presas de un profundo sueño, del que sólo les despertaría un beso de amor.
Quiso el destino que con el tiempo, todos estos niños nacidos en el mes de inauguración se fueran a vivir a la villa de Móstoles, que posteriormente sería conocida como el mejor ejemplo de ciudad dormitorio. Allí, el hada maligna repartió propaganda de un döner kebab que había abierto en Alcorcón, y que estaba teniendo bastante éxito por lo demás. Todos los mostoleños se cortaron con el flyer y cayeron dormidos.
Un apuesto príncipe que cabalgaba por allí, decidió pasar de largo.
Víctor Pintado
Microrrelato Ganador del Concurso
de Microrrelatos Mostoleños
de Castillos en el Aire:
http://castillosenelaire21.blogspot.com/2012/02/microrrelatos-mostolenos.html
de Microrrelatos Mostoleños
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http://castillosenelaire21.blogspot.com/2012/02/microrrelatos-mostolenos.html
domingo, 26 de febrero de 2012
LápizCero Ediciones: presentación/coloquio en Villalba
Normalmente, en la sala multiusos de la biblioteca pública Miguel Hernández (Collado Villalba) colocan la mesa en plan altar, al fondo pero paralelo con la pared. Los de LápizCero la colocaron de un modo mucho más estimulante: en diagonal contra un rincón. Además así el público se pudo sentar más a lo ancho y ninguna cabeza tapó a la de atrás. Puede que esta presentación siente precedente. Probando los microfonos y los altavoces, sonaron CHIRRIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIDOS. El conserje ¡y la concejala! trajeron más sillas azules por todo el aforo imprevisto. A la entrada, una mesa esperaba llena de títulos de la editorial, por autor, forma y color.
Fueron pasando y presentando sus títulos varios autores, así como recitando fragmentos significativos para ellos.
Momentos destacados:
“No olviden abrir la ventana del conocimiento
al moscardón que llevan todos ustedes dentro.” (Guillermo Escribano)
“...Destiñe el pésame de las palabras...” (Puri Martins)
La locutora de la COPE saliendo «voluntaria» a recitar un poema sobre la lujuria.
“Éste también es un poco fuerte.” (Malicia Cool)
“Lo escribí antes de la crisis; ya estaba, pero nadie la quería ver.” (Savio Ramogar)
Cuando recitaban poemas, eran acompañados por un músico que tocaba evocadores acordes con su piano electrónico.
El editor, Xavier Tusalle, hizo una presentación superbonita de un poeta, Antonio Alfeca... pero estaba en el baño. Unos segundos después, apareció por la puerta. Aprovechando entre que se sentaba y agarraba el libro para leer, yo me soné la nariz (dichosa calefacción invernal hipercompensatoria). Me soné tan fuerte que me salió sangre de la nariz y me tuve que ir al baño. Justo el baño de la planta baja estaba bloqueado por la señora de la limpieza (que siempre limpia en horas de estudio y los usuarios tenemos casi que levantar los pies cuando friega), así que tuve que subir las escaleras hacia los aseos del primer piso. Por suerte, regresé a tiempo de ver a Alfeca cantando una parodia de «Oh Sole Mio»: “Ooh sueeeeeeeeldo míiiiiioooooo”. Tiene voz para la zarzuela. Estaba a medio metro del micrófono y se oía como lo mejor que puedas imaginar.
Cuando presentaron al último autor, unas seis personas se fueron. Espero que fuera por hacérseles tarde, si no, pobre Angulo.
A última hora, el editor sacó un trozo de papel alargado y dijo:
«Me pasan una nota: “Marta quiere leer un poema”.»
Entonces salió con un folio una niña muy mona y recitó sus versos infantiles acompañada al piano y todo, mientras una sonrisa tierna invadía los corazones de todos los asistentes. Así acabó el evento. Se vendió más de un libro y le di las gracias a la concejala y a la ayudante de dirección de la biblioteca (aunque yo había ido sólo como “familiar”), pues gracias a su apoyo este encuentro se había hecho realidad.
Luego fuimos a una cantina y el ruido me agobió, por lo que departí lo justo y me departí.
Fueron pasando y presentando sus títulos varios autores, así como recitando fragmentos significativos para ellos.
Momentos destacados:
“No olviden abrir la ventana del conocimiento
al moscardón que llevan todos ustedes dentro.” (Guillermo Escribano)
“...Destiñe el pésame de las palabras...” (Puri Martins)
La locutora de la COPE saliendo «voluntaria» a recitar un poema sobre la lujuria.
“Éste también es un poco fuerte.” (Malicia Cool)
“Lo escribí antes de la crisis; ya estaba, pero nadie la quería ver.” (Savio Ramogar)
Cuando recitaban poemas, eran acompañados por un músico que tocaba evocadores acordes con su piano electrónico.
El editor, Xavier Tusalle, hizo una presentación superbonita de un poeta, Antonio Alfeca... pero estaba en el baño. Unos segundos después, apareció por la puerta. Aprovechando entre que se sentaba y agarraba el libro para leer, yo me soné la nariz (dichosa calefacción invernal hipercompensatoria). Me soné tan fuerte que me salió sangre de la nariz y me tuve que ir al baño. Justo el baño de la planta baja estaba bloqueado por la señora de la limpieza (que siempre limpia en horas de estudio y los usuarios tenemos casi que levantar los pies cuando friega), así que tuve que subir las escaleras hacia los aseos del primer piso. Por suerte, regresé a tiempo de ver a Alfeca cantando una parodia de «Oh Sole Mio»: “Ooh sueeeeeeeeldo míiiiiioooooo”. Tiene voz para la zarzuela. Estaba a medio metro del micrófono y se oía como lo mejor que puedas imaginar.
Cuando presentaron al último autor, unas seis personas se fueron. Espero que fuera por hacérseles tarde, si no, pobre Angulo.
A última hora, el editor sacó un trozo de papel alargado y dijo:
«Me pasan una nota: “Marta quiere leer un poema”.»
Entonces salió con un folio una niña muy mona y recitó sus versos infantiles acompañada al piano y todo, mientras una sonrisa tierna invadía los corazones de todos los asistentes. Así acabó el evento. Se vendió más de un libro y le di las gracias a la concejala y a la ayudante de dirección de la biblioteca (aunque yo había ido sólo como “familiar”), pues gracias a su apoyo este encuentro se había hecho realidad.
Luego fuimos a una cantina y el ruido me agobió, por lo que departí lo justo y me departí.
sábado, 25 de febrero de 2012
Malditos: Acto XV
Capítulo para la radionovela de creación colectiva "Malditos",
del programa literario "Castillos en el Aire" (Radio 21):
http://castillosenelaire21.blogspot.com/search/label/Malditos
del programa literario "Castillos en el Aire" (Radio 21):
http://castillosenelaire21.blogspot.com/search/label/Malditos
NARRADOR
Delante de la puerta del laboratorio, el enorme perro dormía.
SILVIA
[Susurrando]
Javier... ¡el perro!
JAVIER
¡Tranquila, Silvia! ¿No recuerdas a Pukky, nuestra mascota de una dimensión paralela?
¡¡Pukky, ¿qué tal, granuja?!!
NARRADOR
El animal despertó con gesto furioso. De un solo movimiento, se levantó, y gruñó como al más odiado de los intrusos.
SILVIA
[Nerviosa]
Me parece que Pukky no se acuerda de nosotros...
JAVIER
[Muy nervioso]
A lo mejor tienes razón...
Por si acaso, vamos a caminar leeeentameeeentee hacia atráaaas,
¡¡y meternos en esta otra sala!!
*Ruido de portazo brusco.*
*Ruido de ladridos feroces. Se van atenuando*
SILVIA
[Asustada]
¡¡¿¿Este perro no se había vuelto manso??!!
JAVIER
¡Sí, pero sólo delante de nuestros alter egos!
Supongo que sólo nos queda esperar a que se vaya a comer o algo, y entonces podremos entrar al laboratorio.
SILVIA
Parece que por lo menos ya se ha calmado.
JAVIER
Parece... Espero que nos dé tiempo.
Antes de que llegue el salto temporal, necesitamos los autoinyectables del laboratorio. Si no, aunque lleguemos a la claraboya, puede que acabemos perdiendo nuestra memoria.
SILVIA
[Reflexiva]
Me pregunto cuántas veces habremos estado en esta sala, haciéndonos estas mismas preguntas...
JAVIER
[Determinado]
¡Sólo habrá una vez!
Tenemos que ir a la sala seis de la dimensión ocho.
SILVIA
Por cierto, sobre las palabras que había donde despertamos...
JAVIER
¿Sí?
SILVIA
Dijiste que «ocho-seis» significaba «dimensión ocho - habitación seis». Sin embargo, en la puerta de la habitación de la claraboya ponía en números romanos «Cinco-Siete». Me acuerdo porque el siete es mi número de la suerte.
Lo que digo es que a lo mejor estamos en un quinto piso, y que en realidad tendríamos que entrar a la habitación sexta, no de una octava dimensión, ¡sino del piso ocho!
*Ruido de ladridos furiosos otra vez. Se atenúan*
JAVIER
Ahora que lo dices, es posible.
Pero mientras no se vaya esta bestia, es sólo una teoría.
Si no se va pronto, la energía cronal llegará a su clímax y daremos otro de esos dichosos saltos...
No podremos comprobar lo que dices, excepto en la siguiente dimensión.
SILVIA
[Desesperada]
¡Ese perro parece salido del infierno!
¿Quién le llamaría Pukky?
NARRADOR
Una serie de cortos fogonazos empezaron a deslumbrar la estancia. Rezando porque el perro se hubiera ido, se arriesgaron a abrir la puerta para correr al laboratorio. Pero el pomo, y todo en la habitación, se desvaneció como en una fotografía sobreexpuesta.
Antes de reaparecer en la siguiente dimensión, Silvia pudo vislumbrar un recuerdo:
*Ruido de coche deportivo aparcando*
JAVIER DEL PASADO
¿Qué hay, Silvia?
¡Menudo descapotable!
SILVIA DEL PASADO
[Coqueta]
Sí, y mira qué cachorrito traigo.
¡Ay mi Pukky-cuky-currucuky!
JAVIER DEL PASADO
Ahora es muy gracioso, pero luego cuando crezca va a ser un mastodonte.
SILVIA DEL PASADO
Por eso no quiero encariñarme mucho con él. Es para tus experimentos...
JAVIER DEL PASADO
Jejejeje. Siempre me traes todo lo que necesito.
jueves, 23 de febrero de 2012
"La Depuradora del Destino"
Bromo y Sum creyeron imposible haber recorrido tantos metros desde su idílico Loranca. Rodearon un círculo de chabolas. Les persiguió Goyo el gitano. Cruzaron Móstoles de punta a punta. Todo por culpa de la última voluntad del tío de Bromo: que arrojaran su reloj de titanio a la depuradora cercana a Sevilla la Nueva (también llamada Mordor). Y también por culpa de la huelga de autobuses.
Desde la plataforma sobre las pestilentes aguas, Bromo sólo debía aflojar sus dedos.
—Señor Bromo, ¡arrójelo!
—¡Este reloj es mío! ¡Mi herencia!
—¡Pero mire ahí!
Bromo recapacitó al contemplar el dantesco espectáculo. Parque Coimbra estaba infestado de domingueros sacando fiambreras descoloridas. Tortillas sin cebolla. Alaridos de “cuanto más alto más gracioso”. Mocos sonados sin pañuelo. Lonchas de embutido con esas cintas de plástico de alrededor sin quitar. Botellas con Coca Cola de un color sospechoso. Mujeres gordísimas que nunca llevaban mallas pero ese día sí.
Bromo arrojó su tesoro al desagüe de la depuradora, que en un par de horas reventó y barrió aquel horror execrable con peores horrores execrables.
—¡Por eso el tío compró la gestión del parque de Fuenlabrada!
—Señor Bromo, ¿cree usted que harán canciones sobre nosotros?
—Calla, Sumnormal.
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