miércoles, 16 de noviembre de 2011

Los literatos de la editorial LápizCero fuimos al pionero Café Comercial de Madrid, del siglo XIX. Se entra por una puerta giratoria, a modo de vórtice a un mundo secreto. Las paredes parecen de oro, y sus espejos multiplican el espacio virtual, haciéndote sentir como en un palacio. Junto a los aseos hay cuatro tableros de ajedrez, y los camareros visten como en un barco. El mármol de los peldaños que conducen al piso superior está erosionado en el centro, de tanto disfrutar chocolate con churros.
Cuando acabamos la presentación, nuestra camarera pudo al fin cenar detrás de una esquina.

1 comentario:

alpegon dijo...

Cortito pero lleno de pinceladas... bien!!